Cómo preparar un viaje fotográfico

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Cómo preparar un viaje fotográfico

6
Ago,2015

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_DSC0799Es posible que ya estés pensando en los preparativos, sobre todo en lo que se refiere a los aspectos fotográficos del viaje. Si estás en esta situación, te puede interesar leer este artículo.

No hay nada más emocionante para un fotógrafo que la perspectiva de llevar a cabo una gran aventura con la cámara. Nuevos lugares, nuevas experiencias, nueva gente… Se abre una infinidad de posibilidades que documentar y conservar.

Elegir el equipo adecuado, asegurar que se lleva todo lo que va a necesitar, localizar los sitios que se quieren fotografiar, planear las fotos con antelación y un sinfín de cosas más.

Buscar y elegir los mejores lugares para fotografiar un destino concreto.

Sobretodo hay que dedicar tiempo a investigar en profundidad sobre el destino y comprobar que todo ese tiempo invertido permitirá volver a casa con algunas imágenes espectaculares.

¿Por qué gastar tiempo en ver fotos de otros?

La gente dice que lo que quiere es hacer sus propias fotos, no copiar o imitar las de otros. En realidad es buscar información que ayude a identificar la gente, cosas y lugares que gustaría captar con la cámara. Siempre hay margen para las sorpresas en un viaje, pero es interesante conocer de antemano algunos elementos llamativos que fotografiar. Y sobre todo, es importante conocer las dificultades con las que se pueden encontrar por el camino. De esta forma se esta preparado. O al menos, mucho más que si no se hace ese trabajo de investigación.

Sin embargo, lo mejor de planear un viaje fotográfico, es que resulta muy divertido descubrir imágenes y encontrar nuevos sitios que son de interés para visitar. No hay que buscar únicamente lugares. Busca todo aquello que resulte interesante.

Por ejemplo:

Flickr
500px
Google Images

Estas páginas pueden servir para tener ideas porque cada una tiene algo que le falta a la otra. Puede ser una vista distinta de un paisaje, un mapa, información del fotógrafo sobre cómo la hizo.

En realidad, no se tiene que investigar sólo sobre el punto de vista o desde dónde está tomada una foto. Hay que
imaginar que se va a viajar a un destino soñado y hay que saber que se ha planeado el viaje en la época idónea. Por ejemplo puede que los parques nacionales estén cerrados si es temporada baja. O que la dirección del sol no sea la óptima. O incluso que los precios del alojamiento estén por las nubes…. Consultar foros o guías de viaje para saber en qué época del año es mejor viajar. Es mejor anticiparte a cualquier imprevisto que ayude a conseguir ese concepto fotográfico que se busca se consiga con el mayor acierto posible. Aunque siempre hay margen para la improvisación.

El hecho de planificar e investigar sobre el tipo de fotografía que se quiere hacer durante el viaje no significa que se tenga que ajustar a un estricto programa de actividades. Lo que se consigue con ello es hacer una idea sobre qué esperar y cómo planear algo que interesa realmente. Siempre se tendrá tiempo para explorar y nunca se sabe qué oportunidades inesperadas surgirán durante el viaje.Un poco de planificación será más que un ayuda a no dejar nada por el camino.

Cómo planificar una fotografía:

El trabajo previo de búsqueda de localizaciones es muy importante. No sólo dará ideas nuevas de lugares o sitios concretos desde los que se harán fotos increíbles, también ayudará a descartar aquellos que no resulten tan interesantes.

Ahora que ya se tiene una lista de lo que se quiere fotografiar, es hora pensar cómo llevarlo a cabo.

Se tiene predilección por fotografiar a la gente del lugar (pero uno no se atreve). El mero hecho de pensar en fotografiar a gente durante un viaje es suficiente para que muchos fotógrafos sientan escalofríos y tengan un pánico incomprensible. Lo mejor es acercarse a completos desconocidos y preguntar si les importa que les hagamos una foto puede ser todo un desafío. No hay que dejarlo de intentarlo, la gente es la que hace que un lugar sea especial, y este tipo de fotos suelen dar muy buenos resultados en la fotografía de viaje.

Pero antes de aprender cuáles son las mejores técnicas y trucos para captar a la gente durante un viaje, lo primero que se tiene que hacer es investigar dónde encontrarla.

Una vez que se haya determinado los lugares que puedan ser los más propicios para hacer esas fotos, hay que preocuparse de conocer mejor a la gente. Hay que ser consciente de cualquier reacción que vaya a despertar la cámara: algunos tendrán miedo del teleobjetivo, en otros lugares quizá no se podrán fotografiar a las mujeres. Todo dependerá de dónde uno se encuentre.

Lo mejor es informarse de antemano y evitar situaciones embarazosas que podrían incluso ser comprometedoras.

Hay otra pasión como es la ciudad, es muy fácil hacer fotos sosas de edificios. Lo importante es tratar de captar el alma de la ciudad.

Cualquier entorno urbano ofrece un abanico infinito de posibilidades. Seguro que los sujetos se multiplican, incluso en el más pequeño de los pueblos. Con sólo andar un par de manzanas, se tendrá tiempo a fotografiar siluetas de edificios, gente de camino al trabajo, detalles arquitectónicos abstractos, una actividad frenética en la calle o incluso una escena placentera en un parque.

También se podrá captar elementos del pasado y del presente a través de la arquitectura, componer una escena callejera, adentrarte en un callejón solitario etc…

Pero para conocer una ciudad en profundidad, se tiene que estar preparado para recorrerla una y otra vez, y no cansarse de ir a los mismos sitios en distintos momentos del día o diferentes días de la semana. Combinar la agitación con la calma, el revuelo que arma un artista callejero o la tranquilidad de una zona de restaurantes por la mañana temprano. Las ciudades son organismos tremendamente cambiantes que mutan rápidamente y que cuentan con mil caras.

Sólo explorando durante horas, uno es capaz de quedarse con lo que más gusta.

También fotografiar los paisajes puede resultar interesante: En esta disciplina no sólo se tendrá que hacer un trabajo previo para determinar la localización. Se deberá tener en cuenta además dos factores importantes. El primero es la meteorología. El segundo es la luz.

Qué equipo elegir y cómo ponerlo a punto?

La primera pregunta, y seguramente la más importante, es “¿Qué cámaras y objetivos me voy a llevar?”.

Para empezar, hay que pensar cuáles son las metas de los viajes: qué fotografiar, y qué hacer con las imágenes a la vuelta a casa. El equipo será muy diferente si se va a pasar unos días en Nueva York, Dubai o si se va a estar dos semanas de safari.

Cuando se empieza a combinar la pasión por la fotografía con los viajes, se suele cometer un error de principiante: meter demasiadas cosas en la mochila. Es inevitable, tarde o temprano se termina arrepintiéndo de haber llevado un equipo que finalmente no se usa. Ese exceso de peso y volumen termina siendo una carga cuando se tiene que arrastrarlo por aeropuertos, estaciones de tren, autobuses o incluso andando por la calle.

Hablando de cargar peso en balde,muchas ocasiones se opta por llevar el trípode para fotografiar atardeceres o amaneceres, y al final no se he usado para nada. A veces ha sido porque los horarios no cuadra con los planes de viaje, otras porque la meteorología no acompañaba, o incluso porque es complicado conciliar la fotografía con los acompañantes de aventura. Pero no hay que resistirse, el trípode en la maleta es imprescindible aunque también se puede improvisar puntos de apoyo si no se quiere ir cargado.

Así es que, llegada la hora de la elección, hay que pensar con calma qué equipo será el que permita conseguir lo que se quiere a lo largo del viaje. Extiende todo el equipo en la cama o en el suelo, y hay que seleccionar poco a poco lo que hay que llevar y descartar lo que hay que dejar en casa. Y cuando creas ya se tiene claro, hay que dale una segunda vuelta para asegurar toda la elección.

Ese punto de llevar justo lo necesario puede parecer difícil al principio, pero es bastante menos complicado de lo que uno imagina.

Un truco que se usa siempre es hacer una lista. La primera vez se tendrá que hacer una lista completa con todo lo que se tenga (cámaras, objetivos, filtros, trípode, cargadores, etc.)

Una vez que ya se tiene seleccionado el material, llega el momento de comprobarlo. Hay que ser minucioso para no encontrarse con sorpresas de última hora.

Verifica los ajustes de la cámara y ponerlos en los valores estándar. ¡No sería la primera que se deja el ISO en 1600 y no se da cuenta hasta después de haber hecho muchas fotos!, Balances de blancos, valores de subexposición o sobreexposición, etc…

Qué accesorios llevar y por qué ?

Aunque la cámara es la pieza clave de cualquier equipo fotográfico, no se tardará en darse cuenta de que a veces será necesario añadir ciertos accesorios. Gracias a ellos se consigue mejores resultados conforme se vuelva uno más exigente con tus imágenes.

Aquí va una lista de algunos de los accesorios que se deberían de considerar importantes:

Baterías.

Cargadores. ¡Y no sólo los de las baterías de la cámara! No hay que olvidar el del móvil, portátil (si se tiene pensado llevarlo) y cualquier otro gadget. Y por supuesto, no hay que dejar de comprobar el sistema eléctrico del destino, por si se necesita algún adaptador de enchufe.

Tarjetas de memoria. Además de vaciarlas y formatearlas, hay que llevar unas cuantas de más por si acaso. Es mejor no haberlas usado durante el viaje, que darse cuenta de que no hay espacio suficiente para seguir haciendo fotos, obligándo a buscar una tienda de fotografía donde sea y pagar el precio que sea (si es que se encuentra).

Toallita de microfibra. Es un accesorio muy útil, que ocupa poco y que te ayudará a mantener la lente del objetivo limpia de polvo y huellas.

Trípode. Dependiendo del tipo de fotografía, un trípode resulta imprescindible.

Filtros. De nuevo, dependerá de la disciplina fotográfica. No obstante, nunca está de más tener a mano un filtro polarizador. Ligero, no ocupa mucho espacio, crea contraste y evita molestos reflejos. En cuanto a los filtros de densidad neutra y degradados, se utilizaran si se tienen pensado hacer exposiciones largas.

Disparador remoto. Otro accesorio necesario si se plantea hacer exposiciones largas, fusiones de varias tomas y macrofotografía. Gracias a él se podra hacer fotos más nítidas, evitando las vibraciones.

Parasol. Importante llevarlo sobre todo si se va a un destino soleado y se quiera evitar esos halos que aparecen debido a la incidencia lateral de la luz en las lentes del objetivo.

Comprobar dos (o incluso tres) veces que se va ha llevar todos los accesorios necesarios.

Además de la lista que menciona anteriormente, una de las formas de evitar estos despistes es colocar cargadores, cables y batería de cada a uno de los dispositivos (cámara, teléfono, ordenador) juntos y a la vista, si no se tiene pensado descargar las fotos durante el viaje, mejor asegúrarse que llevas suficientes tarjetas de memoria.
Por último, si planeas llevar mucho equipo, no está de más que te plantees contratar un seguro. Y no te olvides de tomar las precauciones necesarias para evitar que te roben tu equipo fotográfico.

Una vez que se tiene claro el equipo fotográfico que te va a llevar, la siguiente misión será determinar cómo se transporta de un sitio a otro. Hay que recordar, una mochila o bolsa tiene que ser lo más cómoda posible. Cuando se llena con el equipo, la espalda y los hombros lo agradecerán.

Si las previsiones meteorológicas anuncian lluvia, hay que proteger el equipo metiéndolo en bolsas estancas, como las que se usan en los barcos.

Hay que ser organizado y guardar cada elemento en el mismo sitio. De esta forma, siempre se encontra rápidamente cuando se necesita.

Los cables son más frágiles de lo que parecen. Hay que doblarlos con cuidado y protege los cabezales.

Sobretodo identificar la mochila con una etiqueta en la que se vea la dirección.

Uno de los consejos importantes, es que si se va a volar, no se facture bajo ningún concepto el equipo fotográfico. O al menos no lo esencial, a saber, cámara, objetivos, baterías, tarjetas de memoria y cargador. Mejor llevarlo siempre consigo en la cabina y si se puede llevarlo en los pies en lugar del maletero encima de los asientos, para no perderlo de vista, mejor.

Para terminar, si se lleva trípode, lo ideal sería no facturarlo tampoco. Desgraciadamente la mayoría de los trípodes no caben dentro de una mochila. La única ocasión en la que se conseguirá meterlo en cabina es cuando se viaje con una maleta de mano. Si llevas una maleta grande o una mochila de gran capacidad, no te quedará más remedio que facturarlo para que vaya en la bodega.

Y no hay que olvidar lo más importante todos los destinos son únicos, pero a través de la cámara serán aún más especiales. Será  el que con estilo, personalidad y forma de ver las cosas se de un toque auténtico a las imágenes. El objetivo como fotógrafo es determinar qué es realmente original y captarlo de forma que signifique algo importante.

Otro punto a tener en cuenta es que el resto de el entorno tendrá una idea preconcebida de cómo es ese destino. Así que hay  dos opciones. La primera es mostrar lo que todo el mundo tiene en mente con algún toque especial. O bien se puede dejar a un lado esas ideas preestablecidas y mostrar lo que nadie imaginaba que pudiera estar allí.

Sobretodo hay que recuerda que mientras se viaja se esta viviendo cosas alucinantes. No hay que dejarse arrastrar por la fotografía sobretodo hay que disfrutar siempre de los momentos. Si por ejemplo se esta viendo un amanecer maravilloso, fotografíalo, pero hay que pensar también en apartar la cámara un segundo de la vista, y saborea la vida.

 

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