Cómo analizar y entender la luz natural

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Cómo analizar y entender la luz natural

28
Ago,2015

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_DSC0774La fotografía es luz, ¿cuántas veces habremos oído esto? En los inicios la mayor preocupación suele centrarse en que las imágenes no salgan movidas, cómo encuadramos de forma básica, velocidades de obturación y demás aspectos técnicos que, lógicamente, conviene controlar. Sin embargo, siempre se ha pensado que cuando realmente se empieza a disfrutar es en el momento en el que uno se olvida de la técnica y se pasa a observar la luz: ese fenómeno en continuo cambio, lleno de matices y con una capacidad para sorprender que a veces no se contempla.

Por otro lado, existe igualmente cierta tendencia por “tener” como sinónimo de avance en la materia: Cámaras mejores, objetivos punteros o equipos de strobist complejos. Si la fotografía es luz, ser fotógrafos significa ser maestros en el análisis y entendimiento de ésta, cómo influye sobre objetos, qué propiedades posee según las condiciones planteadas y de qué forma se puede aprovechar.

Momentos del Día: Color y Sombras

La luz natural tiene como fuente un único punto, el sol ( también se podría considerar la luna ). Sin embargo, se trata de una fuente de luz en continuo movimiento y externa a la tierra, por tanto, se van a presentar una serie de factores que van a cambiar sus propiedades dependiendo del momento del día en el que se encontré: Esto afectará el ángulo de incidencia, la presencia de nubes, niebla, polvo e incluso la propia atmósfera, que será la que nos proporcione luz “ambiente” en determinadas situaciones.

Esquema:

Horas Centrales:

Cuando el sol se encuentra en el ecuador de su recorrido a través del cielo la luz se torna excesivamente fuerte, se crean sombras duras y el contraste general de la imagen aumenta. Uno de los consejos más habituales eS precisamente evitar este horario pero, hay que intentar adoptar una postura lógica al respecto: conviene analizar las propiedades de la luz y tratar de concluir si es adecuada o no para la fotografía, ¡no vale de nada descartar luces sin un motivo!
Las horas centrales de luz también potencian la viveza de los colores, por lo tanto se pueden hacer fotografías sin problema y obtener un buen resultado de ellas.

Otra de las posibilidades cuando uno se enfrenta a condiciones de luz agresivas consiste en “moldearla” a nuestro gusto a través de difusores, reflectores o el apoyo de flashes.

Se trata de uno de los momentos del día mejor valorados, suele ocurrir en la mayoría de aspectos de nuestras vidas, valoramos especialmente lo escaso, especial o efímero y atardeceres y amaneceres reúnen las tres condiciones.

Cuando disparamos en la hora dorada como hemos visto en el capitulo anterior los contrastes se suavizan y se puede incluir de forma sencilla planos en sombra y con luz directa sin poner en apuros al rango dinámico de las cámaras.

Las cualidades de la luz en esta ocasión resultan bien diferentes: matices cálidos, sombras suaves y contraste moderado. También denominada hora dorada, se trata de un momento del día fundamentalmente aprovechado por paisajistas, aunque para retratos también es muy agradecida.
La Hora Azul: Alba y Crepúsculo

En realidad denominamos crepúsculo a ambas situaciones, ese momento en el que aun no ha salido el sol y ya se ha puesto, ese momento en el que se pasa de la total oscuridad a comenzar a atisbar los primeros rayos de luz reflejados en la atmósfera y viceversa.

Para la fotografía es uno de los que más gusta, apenas dura media hora y el mundo es azul, ¡la hora azul! Nuestra fuente principal desaparece y lo que nos ilumina esta vez son sus residuos, una fuente tan amplia como el cielo, más tenue pero tremendamente envolvente.

Técnicamente, su mayor peculiaridad radica en la posibilidad de realizar exposiciones prolongadas por lo que será habitual la utilización de trípode en el caso de paisajes o cierto aumento de ISO para disparos a pulso.

Cuando se dispare en la hora azul en entornos urbanos se puede conseguir atractivas condiciones lumínicas mediante la mezcla de ambas fuentes. Hay que recordar como hemos visto anteriormente en otro articulo que sólo se dispondrá de unos minutos, el momento justo en el que las intensidad de luz entre cielo y arquitectura se equiparan.

Los Días Nublados

También es un encanto fotografiar en horas centrales de días nublados. Mezcla las propiedades de la hora azul con las de medio día, el cielo se convierte en un difusor de luz infinito con la intensidad justa para el desarrollo de cualquier disciplina. Por otro lado, el contraste se reduce considerablemente y los volúmenes se torna suaves. Por sus características, se suele considerar adecuada para macro-fotografía y retrato femenino.

La Niebla

La luz natural es especial en condiciones de niebla. En cierto modo podría considerarse una potenciación de las propiedades de días nublados: aun menos contraste, mayor suavidad pero con cierta disminución del chorro de luz, lo que obligará a utilizar trípode o aumentar el ISO.

Resumen:

Horas centrales: Luz intensa, blanca y de alto contraste.

Amanecer y atardecer: Intensidad media, cálida y de contraste moderado.

Alba y crepúsculo: Baja intensidad, fría y de bajo contraste.

Días nublados: Luz intensa, blanca y de bajo contraste.

En condiciones de niebla: Intensidad media, blanca-azulada y de bajo contraste.

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